La marca británica, disponible en Lima Sport Canarias, consolida una línea de trabajo que une rendimiento, durabilidad y reducción de impacto ambiental. Desde el Club Deportivo Jotaland se subraya la importancia de elegir material técnico de calidad para practicar deportes de montaña con seguridad y respeto por el entorno.

En los deportes de montaña, el material no es un complemento menor. Una chaqueta impermeable, un chaleco de hidratación, un saco de dormir o una segunda capa pueden marcar la diferencia entre una actividad bien resuelta y una situación comprometida. Pero cada vez más, la elección del equipo también abre otra pregunta: cómo compatibilizar la exigencia técnica con una forma de consumo más responsable y menos agresiva con los espacios naturales que sostienen la práctica deportiva.

En ese contexto se enmarca la certificación B Corp obtenida por Equip Outdoor Technologies UK Ltd, compañía propietaria de las marcas Rab y Lowe Alpine. La distinción, concedida tras una evaluación independiente, reconoce a empresas que acreditan estándares elevados en desempeño social y ambiental, transparencia y responsabilidad corporativa. No se trata de un sello aplicado a una prenda concreta, sino de una evaluación global sobre la manera en la que la empresa opera: su gestión, su relación con los trabajadores, la comunidad, el medio ambiente y sus clientes.

Para Rab, una marca vinculada históricamente al alpinismo, la escalada, el trekking y el uso intensivo en montaña, el reconocimiento llega en un momento en el que la industria outdoor se enfrenta a un desafío evidente: fabricar productos de alto rendimiento sin ignorar el impacto de los materiales, la producción, el transporte, la vida útil y el final de uso de cada artículo.

El informe de impacto 2026 de Rab recoge varios datos relevantes en esa dirección. La compañía señala que el 82 % del tejido adquirido durante el periodo analizado fue reciclado, que el 71 % del plumón comprado también procedió de fuentes recicladas y que se alcanzó una reducción del 23 % en emisiones por artículo fabricado respecto al año anterior. A ello se suma el trabajo de sus centros de servicio, donde se lavaron y repararon 24.624 productos, una cifra que refuerza una idea clave en montaña: el equipo más responsable no siempre es el nuevo, sino el que se mantiene en uso durante más tiempo.

Una visión cada vez más necesaria en Canarias

La montaña insular presenta una combinación exigente de desniveles, roca volcánica, cambios rápidos de temperatura, viento, humedad, calor y largas jornadas de actividad. En este escenario, la calidad del material técnico no responde a una cuestión estética o de marca, sino a criterios de seguridad, comodidad, resistencia y durabilidad.

Lima Sport Canarias se ha consolidado como una tienda especializada en equipamiento técnico y deportivo para actividades de montaña, senderismo, escalada, trekking, barranquismo y alpinismo. Su papel resulta especialmente importante en un territorio insular, donde disponer de asesoramiento cercano y material técnico contrastado facilita que deportistas, senderistas y clubes puedan preparar sus actividades con mayor criterio.

La disponibilidad de Rab en Lima Sport Canarias acerca al usuario local una marca que ha apostado por el equilibrio entre prestaciones y responsabilidad. Para quienes practican senderismo, carreras por montaña, vivac, trekking de altura o actividades técnicas, acceder a equipamiento especializado en Canarias permite elegir mejor, probar soluciones adecuadas al terreno y reducir la improvisación, uno de los grandes enemigos de la seguridad en montaña.

Un club con filosofía natural

Desde el Club Deportivo Jotaland, esta lectura resulta especialmente coherente. El club nació como una comunidad outdoor y hoy desarrolla su actividad desde una filosofía basada en vivir la naturaleza con intensidad, pero también con respeto. Su ámbito de interés incluye senderismo, escalada, carreras por montaña, barranquismo, mountain bike y otras actividades al aire libre, siempre con una idea de fondo: salir ahí fuera exige preparación, responsabilidad y conciencia del entorno.

En distintas experiencias publicadas por Jotaland, desde actividades de alta montaña como la ascensión con vivac al Teide hasta la participación en carreras de larga distancia como la Transgrancanaria Classic, el material aparece como una parte esencial de la planificación. No se trata de acumular equipo, sino de seleccionar aquello que realmente aporta seguridad, funcionalidad y fiabilidad en condiciones reales.

Por eso, la recomendación del Club Deportivo Jotaland de utilizar equipamiento técnico de calidad debe entenderse desde una doble perspectiva. La primera es evidente: el material adecuado protege al deportista y mejora la seguridad de la actividad. La segunda es más profunda: elegir productos duraderos, reparables y fabricados bajo estándares más exigentes ayuda a reducir el consumo impulsivo y el residuo asociado al uso de material de baja calidad o corta vida útil.

La certificación B Corp de Equip, matriz de Rab, no convierte automáticamente a ningún producto en “impacto cero”. Ningún material lo es. Pero sí representa un marco de mayor exigencia, medición y rendición de cuentas. En un sector donde abundan los mensajes de sostenibilidad difíciles de comprobar, contar con evaluaciones independientes, datos públicos y compromisos verificables aporta una base más sólida para consumidores, tiendas especializadas y clubes deportivos.

La montaña necesita deportistas preparados, pero también consumidores más conscientes. En Canarias, donde los espacios naturales soportan una presión creciente y donde la práctica outdoor continúa ganando protagonismo, la elección del equipo forma parte de una cultura de responsabilidad más amplia. Comprar mejor, cuidar el material, repararlo cuando sea posible y alargar su vida útil son decisiones pequeñas que, sumadas, reducen impacto.

Rab, Lima Sport Canarias y el Club Deportivo Jotaland confluyen así en un mismo mensaje: la calidad técnica y el respeto por la naturaleza no son caminos separados. En la montaña, el mejor material no es solo el que protege frente al frío, el viento o la lluvia. También es aquel que invita a usarlo durante años, repararlo antes de sustituirlo y entender que cada salida al medio natural implica una responsabilidad con el territorio que se pisa.

 

 

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