La federación advierte sobre el aumento de la concentración de partículas en zonas altas y propone medidas de prevención para reducir el estrés fisiológico.
La Federación Canaria de Montaña ha emitido una comunicción donde detalla las consecuencias del polvo en suspensión, conocido como calima, sobre el organismo de los deportistas en el archipiélago. El documento explica la interacción de las partículas finas con los sistemas respiratorio y cardiovascular durante el esfuerzo físico y establece criterios objetivos, basados en el Índice de Calidad del Aire, para reducir los riesgos asociados a la práctica deportiva en exteriores bajo estas condiciones meteorológicas.

La calima se define como un aerosol de origen sahariano compuesto por minerales y partículas biológicas. Según la normativa vigente, este material se clasifica en las fracciones PM10 y PM2.5. Mientras las partículas de mayor tamaño se depositan en las vías respiratorias superiores, las de menor diámetro (PM2.5) tienen capacidad para alcanzar la región alveolar y trasladarse al flujo sanguíneo, provocando respuestas en todo el sistema.
En el contexto geográfico de Canarias, el fenómeno presenta una dinámica particular debido a la inversión térmica generada por los vientos alisios. Esta estructura atmosférica provoca que las concentraciones más densas de polvo se sitúen habitualmente por encima de la capa de inversión, lo que significa que los deportistas que ascienden a las cumbres encuentran niveles de contaminación superiores a los de las zonas costeras. Esta situación se combina con una reducción de la humedad y un incremento térmico que eleva el estrés fisiológico.
Desde el punto de vista de la fisiopatología, el esfuerzo continuado propio de disciplinas como el skyrunning altera el patrón respiratorio, que pasa de nasal a bucal. Al eludir el filtrado natural de la nariz, el polvo penetra profundamente en el árbol bronquial, causando irritación, tos y una limitación en la oxigenación que acelera la fatiga. Asimismo, el aparato cardiovascular debe afrontar una carga adicional, ya que las partículas finas en circulación pueden alterar la frecuencia cardíaca y aumentar la viscosidad de la sangre.
Para gestionar estos riesgos, Fecamon recomienda fundamentar la actividad en el Índice de Calidad del Aire monitorizado por el Gobierno de Canarias. En niveles catalogados como desfavorables, la indicación médica es evitar el deporte en exteriores, mientras que en niveles regulares se debe reducir la intensidad y duración. Como medida de autoprotección, se desaconseja el uso de mascarillas en entrenamientos de alta exigencia por la resistencia respiratoria que generan. Tras la exposición, se sugiere realizar higiene nasal con suero fisiológico y mantener una hidratación rica en electrolitos y antioxidantes para mitigar el daño celular.
Fuente: Fecamon



