El alpinista canario del Club Deportivo Jotaland coronó el pico más alto de Europa el 16 de julio tras 4 horas de subida y temperaturas de 25 grados bajo cero.
Mandy Placeres, miembro del Club Deportivo Jotaland, alcanzó en solitario la cima del monte Elbrús (5.642 metros), la montaña más alta de Europa, el pasado 16 de julio de 2026. El ascenso se realizó en estilo alpino, sin el uso de cuerdas fijas y bajo condiciones meteorológicas marcadas por el viento intenso y temperaturas de hasta -25 °C a partir de los 5.000 metros de altitud.

Descenso del monte Elbrús en esquí
Placeres inició la ascensión de madrugada desde el campo base, superando pendientes de entre 40 y 50 grados de inclinación utilizando únicamente piolet y crampones. El deportista completó el trayecto hasta la cumbre en un tiempo de 4 horas. El descenso posterior requirió otras 4 horas a pie hasta la cota de 5.000 metros debido a la presencia de nieve costra, desde donde el alpinista continuó el trayecto esquiando con precaución a causa de las irregularidades y el espesor del terreno hasta regresar al campo base.
Durante la expedición, Placeres coincidió con el alpinista en activo ruso Ibrahim, con quien realizó uno de los ascensos previos de aclimatación.

Un tributo en la cumbre tras el regreso del Himalaya
Llegar a la cota más alta de Europa tuvo un significado que fue mucho más allá del plano deportivo. el montañero canario dedicó la consecución de la cima a su padre, el periodista Armando Marcos Placeres, reconocido profesional de la radio y televisión pública en Canarias fallecido el pasado 30 de mayo. Allí, en medio del viento helado del Cáucaso, el alpinista grancanario esparció sus cenizas. Este acto se transformó en un momento de recogimiento íntimo que mitigó el desgaste físico de la jornada. Le dio un sentido muy personal al esfuerzo invertido.

Armando Marcos Placeres Ehadulasis, padre de Mandy
«Ha sido un ascenso rápido y desafiante debido al viento», explicó Placeres tras regresar al campo base, añadiendo que el homenaje en memoria de su padre supuso un momento de gran emotividad personal.
Desarrollo técnico de la ruta
Respecto a las características técnicas de la montaña, Placeres señaló que el monte Elbrús presenta una dificultad semitécnica y una gran exigencia física, requiriendo experiencia previa en el uso de crampones y piolet para el avance autónomo sin cuerdas. Durante el periodo de rotación en la zona, la tasa de mortalidad habitual del entorno —estimada en un 0,18%— se vio reflejada en el fallecimiento de un montañero debido a un infarto derivado del mal de altura.
















