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El club deportivo Jotaland incide en la importancia de la planificación, el equipo de seguridad y la formación técnica para prevenir los accidentes en trail running.
La práctica del trail running no deja de sumar adeptos en las Islas Canarias, un territorio caracterizado por su orografía técnica y exigente que demanda mucho más que una buena condición física. Correr por senderos requiere una mentalidad preventiva capaz de distinguir al deportista responsable de quien se limita a trasladar el asfalto al medio natural sin medir las consecuencias. Desde el club deportivo Jotaland plantean una profunda reflexión sobre la seguridad, la preparación y el equipamiento mínimo con el que se debe afrontar cualquier enrenamiento de carreras por montaña con el fin de minimizar riesgos innecesarios.
La clave, planificar el entreno de trail running
La diferencia fundamental entre un deportista que se adentra en la montaña con garantías y un corredor descuidado radica en todo lo que ocurre antes de calzarse las zapatillas. Para empezar, resulta crucial concretar el destino de la jornada evaluando con total sinceridad la preparación física individual, lo que permite seleccionar un trazado que no exceda las capacidades reales de los participantes. Asimismo, es imprescindible revisar de antemano la previsión del tiempo, estimar los horarios de paso de forma realista y configurar adecuadamente las herramientas de navegación sin conexión. El proceso preventivo se completa calculando minuciosamente los alimentos que ingerimos y las reservas de agua, recordando siempre la necesidad de avisar a una persona externa sobre el trayecto planeado y diseñar un plan alternativo por si las condiciones del terreno obligan a variar el rumbo original.
Lo que llevas en el chaleco de hidratación te define
La mochila o el chaleco de hidratación no debe entenderse como una carga molesta, sino como la herramienta de protección que marca el límite entre un susto pasajero y una emergencia grave en mitad de un barranco. Con un peso que apenas alcanza el kilo y ochocientos gramos, un corredor de montaña con perfil de montañero es capaz de portar todo lo necesario para responder ante imprevistos en zonas aisladas. El equipo imprescindible se compone de bidones flexibles para portar agua, geles o barritas de asimilación rápida para evitar desfallecimientos y un teléfono móvil con carga completa para cualquier comunicación urgente. En la base de la mochila deben descansar siempre una manta térmica y un cortavientos impermeable, vitales frente a los descensos térmicos en las cumbres. El equipo básico se completa con elementos compactos pero decisivos: un frontal de emergencia, un silbato para localización, un pequeño botiquín, un mini navaja, un cordino auxiliar y bastones de apoyo para mitigar la fatiga muscular en los desniveles pronunciados.
La tecnología como apoyo, no como sustituta de la prudencia
Es habitual confiar ciegamente en la tecnología de última generación, pero los dispositivos digitales presentan límites evidentes en terrenos complejos. El reloj deportivo es un excelente instrumento de asistencia técnica, pero nunca sustituirá la experiencia, la sensatez ni la capacidad de interpretar el entorno de forma directa. Un dispositivo electrónico sin batería o sin mapas descargados previamente se convierte rápidamente en un objeto inútil cuando la niebla o la noche cierran el camino. Por este motivo, el club incide en la necesidad de formarse para saber gestionar correctamente el esfuerzo físico y respetar escrupulosamente el entorno natural por el que se transita.
Evidencias científicas sobre el riesgo de lesión
La preparación técnica y la prudencia tienen un impacto directo en la salud de los deportistas de montaña, tal y como demuestran los datos médicos disponibles. Un estudio científico realizado en los Países Bajos sobre la carga sanitaria y económica de las lesiones en corredores de montaña revela que un trail runner sufrirá entre una y dos lesiones por cada cien horas de carrera. Ante estas estadísticas, el deportista tiene la opción de ser un simple corredor que acumula kilómetros de forma descuidada o elegir el camino de la responsabilidad que defiende Jotaland Outdoor Club, basado en la formación constante, la información rigurosa y la prevención activa.






