El alpinita canario supera la cota de los 5.000 metros con temperaturas de veinte grados bajo cero y planifica el ataque final a la cumbre de forma autónoma.
Mandy Placeres, integrante del club deportivo Jotaland, encara las horas previas al ascenso definitivo a la cumbre del monte Elbrus. Tras completar una exigente rotación de aclimatación hasta los 5.000 metros de altitud bajo condiciones meteorológicas adversas, el deportista descansa en el campo base a la espera de una ventana de buen tiempo propicia para coronar la cima este martes.
Una dura jornada de aclimatación a 5.000 metros
La progresión por las faldas del coloso caucásico ha exigido un esfuerzo notable debido a rachas de viento intensas que redujeron la sensación térmica hasta los veinte grados bajo cero. Placeres ascendió por pendientes con inclinaciones cercanas a los cincuenta grados, una circunstancia técnica que, a pesar de la dureza, permitió al grancanario afrontar la montaña sin compañía en las líneas de ascenso, combinando la escalada con el posterior descenso en esquís.
Durante la jornada de hoy, la ausencia de una ventana meteorológica favorable ha obligado al montañero a permanecer refugiado en el campamento. Esta pausa sirve para recuperar fuerzas y reservar toda la energía posible ante las previsiones de mañana, que apuntan a un día despejado y adecuado para el ataque a la cumbre.


Un emotivo reencuentro en el campo base y la firmeza del estilo en solitario
La estancia en el campo base propició un encuentro fortuito con Pavel, un reputado alpinista polaco y antiguo compañero que presenció los acontecimientos vividos por Placeres en el Everest. El emotivo abrazo entre ambos profesionales despertó el interés de los guías locales en el campamento, quienes se ofrecieron a acompañar al deportista canario en su ascenso sin coste alguno.
Fiel a sus principios y a su filosofía actual de montaña, Placeres declinó la propuesta de manera rotunda. El montañero reafirmó así su voluntad de continuar la ascensión en total soledad y sin asistencia externa, una decisión que define este tramo de su trayectoria deportiva.





